Autor: Administrador
Según dice Daniel Estulin en la página 76 de su libro La Verdadera Historia del Club Bilderberg [LVHCB] su trabajo es: “fruto de muchos años de investigación, de miles de documentos y fuentes consultadas”. Por otro lado en la solapa de la portada, la editorial nos informa: “Investiga las actividades secretas del Club Bilderberg desde hace trece años”. Sin embargo nos hemos percatado de algunos hechos bastante curiosos. El principal pero tal vez el menos problemático es el dato objetivo de que su libro [LVHCB] el Club Bilderberg específicamente ocupa de la páginas 21 a la 76. A ello hemos de restar las primeras cinco destinadas a hablar de sus supuestas vivencias personales. Para contrarrestar este defícit realiza una hábil maniobra de "engorde" hablando de la Comisión Trilateral, El Consejo de Relaciones Exteriores [CFR], la implantación de microchips en seres humanos y un mundo sin dinero en efectivo. Pero la realidad nos dice que estamos ante un balance pobre para un intrépido investigador de su categoría, al menos eso dice su editorial, la prensa y modestia aparte él mismo, que ha tenido acceso a miles de documentos. Pero hay un hecho bastante más grave que todo lo anterior si acudimos a las páginas comprendidas entre la 29 y la 33 de su trabajo LVHCB.
Hemos descubierto algo muy interesante:
La lista de asistentes Bilderberg 2005
Consulte el texto precendente y compárelo con las páginas del libro indicadas anteriormente. Varios hechos nos han de llamar la atención:
En primer lugar, hay fragmentos que están literalmente calcados.
En segundo lugar, el artículo de solidaridad.net tiene fecha de julio de 2005. La obra de Estulin tuvo su primera edición en septiembre de 2005.
En tercer lugar, la autoría , según parece, es de la propia web que cuelga el artículo. Si fuera lo contrario, lo cual no cuadra ni por fechas ni porque Estulin rellena la páginas mencionadas de su libro con otros fragmentos que no pertenecen al artículo en cuestión, entonces tendría que ser el autor el que diera un toque de atención a los propietarios de la página por utilizar un texto que es de su propiedad y encima se lo han agenciado como propio.
Podría ser también que estuviéramos ante lo siguiente:Solidaridad.net ha traducido un texto que estaba en inglés. Y Daniel Estulin o la editorial han realizado del mismo texto otra traducción. Pero es que son tan iguales…
No vamos a sacar conclusiones, puesto que cada uno las podrá deducir por si mismo. Pero si vamos a decir que después de tener a sus disposición miles de documentos, más de 200.000 ha llegado a decir en alguna ocasión, posiblemente al final de todo ha tenido que recurrir a un texto, QUE NO HA CITADO, que se ha limitado a copiar y pegar para rellenar casi cuatro páginas de las cincuenta que dedica al Grupo Bilderberg y eso sólo dos meses antes de salir el libro publicado. Definitivamente hay cosas que nos sorprenden cada vez más en las investigaciónes del sr. Estulin, pero creemos a tenor de lo que sabemos que no será la última vez que volveremos sobre el mismo asunto.
Ofrecemos a continuación el texto de solidaridad.net apuntando simplemente que está desperdigado por entre las páginas 29 y 31 de su libro LVHCB. El lector puede entretenerse si lo desea como si de un pasatiempos se tratase.
Nadie puede comprar una invitación a uno de los encuentros Bilderberg, aunque muchas multinacionales lo han intentado. Es el comité directivo quien decide a quién invita. Lo que el periódico londinense The Guardian denomina un modelo de la persona Bilderberg no ha cambiado en los últimos 50 años.
Según una fuente del comité directivo del Grupo, “Los invitados deben venir solos; sin esposas, amantes, maridos o novios. Los “asistentes personales” (es decir, guardaespaldas fuertemente armados, normalmente ex miembros de la CIA, del MI6 y del Mossad) no pueden asistir a las conferencias y deben comer en una estancia aparte. Ni siquiera el “asistente personal” de David Rockefeller puede acompañarle durante el almuerzo una vez que haya empezado la reunión. Queda explícitamente prohibido que los invitados concedan entrevistas a los periodistas.
Los asistentes no están obligados a seguir las normas y regulaciones que cualquier otro ciudadano mundial. Por ejemplo no pasan por las aduanas o presentan visados.
La presidencia de la mesa de trabajo sigue un orden alfabético rotatorio. Un año, Umberto Agnelli, el fallecido presidente de Fiat, se sienta al frente. Al año siguiente, Klaus Zumwinkel, presidente de Deutche Post Worldnet AG y Deutche Telekom, ocupa su lugar. Estados Unidos es el país con más participantes debido a su tamaño.
Cada país envía, normalmente, una delegación de tres representantes: un industrial, un ministro o un senador y un intelectual o editor. Países pequeños como Grecia y Dinamarca disponen, como máximo, de dos asientos. Las conferencias consisten normalmente en un máximo de 130 delegados. Dos tercios de los presentes son europeos y el resto procede de Estados Unidos y Canadá.
Los participantes mexicanos pertenecen a una organización hermana menos poderosa: la Comisión Trilateral. Un tercio de los delegados son políticos y los dos tercios restantes, representantes de la industria, finanzas, educación, sindicatos y medios de comunicación. La mayor parte de los delegados hablan inglés, aunque la segunda lengua de trabajo es el francés.
La regla de Chatham House
El Royal Institute of International Affairs fue fundado en 1919, tras los Acuerdos de Paz de Versalles, y tiene su sede en la Chatham House de Londres. En la actualidad, se usa el nombre “Chatham House” para referirse a todo el instituto. El Royal Institute of International Affairs es el brazo ejecutivo de la política de la monarquía británica.
La regla de Chatham House consiste en que los participantes de una reunión pueden divulgar la información que se ha generado en ella, pero deben guardar silencio acerca de la identidad o afiliación de quienes la han facilitado; tampoco se puede mencionar que tales datos proceden de uno de los encuentros del Instituto.
La regla de Chatham House permite que la gente hable a título individual sin representar a las instituciones en las que trabajan; ello facilita el libre debate. La gente se suele sentir más relajada si no se les menciona y deja de preocuparse de su reputación o de las implicaciones de sus palabras.
En 2002, se clarificó y reforzó la aplicación de la norma: “Los encuentros de la Chatham House pueden llevarse a cabo de forma abierta o bajo la regla de Chatham House. En este último caso, se acordará explícitamente con los partícipes que lo expuesto en tal reunión es estrictamente privado y se garantiza el anonimato de los que hablen entre estos muros; todo ello para asegurar unas mejores relaciones internacionales. Chatham House se reserva el derecho de llevar a cabo acciones disciplinarias sobre cualquier miembro que rompa esa regla”. Traducción: Si te vas de la lengua, te arriesgas a un destino más bien dramático.
El grupo Bilderberg organiza cuatro sesiones de trabajo diarias, dos por la mañana y dos por la tarde, excepto los sábados, cuando sólo hay una reunión vespertina. El sábado por la mañana, entre las 12 y las 15 horas, los miembros del Grupo juegan al golf o nadan, acompañados por sus “asistentes personales”, hacen excursiones en barco o helicóptero.
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